‘Issa’: Signs of Angels (Frontiers, 2010)

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Cada vez estoy más sorprendido.

La verdad es que por más que indago, investigo e interneteo, no encuentro una razón sólida del por qué en los países del Norte de Europa (entiéndanse como tales a Noruega, Suecia, Finlandia e incluso Dinamarca) salen casi a diario bandas que en otra década habrían marcado una época en éste, mi mundo de pleitesía y sumisión a las seis cuerdas de acero. ¿¿¿Acaso será porque viven de 6 a 9 meses en las tinieblas y temerosos de la llegada del Ragnarok, se congregan al calor de los Lares, entonando baladas para aplacar a padre Odín y evitar ser devorados por Fenrrir, el lobo…???

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que la proliferación de grupos por aquellas latitudes es demencial desde principio de los 90´s hasta la actualidad.

Pero dejémonos de suposiciones y centrémonos ahora en uno de los últimos en llegar a este auténtico panteón nórdico; fijemos nuestra mirada en Issa: Fue la semana pasada cuando tuve el placer de toparme con esta joya, titulada “Sign Of Angels” (Frontiers, 2010), disco debut de esta noruega de 26 añitos con cierto bagaje a sus espaldas, colaborando incluso con Stian Aarstad (miembro de los Blackmetaleros profanos Dimmu Borgir), y es que a tenor de lo escuchado, esta Valkiria no le hace ascos a nada ni a nadie.

Como ejemplo, sólo tenemos que echar un vistazo a la portada, que nos muestra a Issa en todo su esplendor vikingo, casi más como una Diva (véase a cualquiera que esté ahora en boga) que como una cantante Hardrockera. En su vertiente más melódica, sí, pero hardrockera al fin y al cabo. Por cierto, no me desagrada para nada, jejeje (quizás estemos ante la nueva Amy Lee o Lee Aaron… El tiempo dirá).

Sumergiéndonos ya de lleno en lo que nos ofrece el disco, debo destacar en primer lugar la producción; absolutamente colosal, actual, y por supuesto fuera de alcance para cualquier grupo de nuestro país que practique este estilo musical. Mucho tendrá que ver aquí mi querido Ronny Milanowicz (Saint Demon). Colaboran con Issa un elenco de músicos de lo más variopinto: Peter Huss en las guitarras, ‘Dios’ Uli Kusch en la batería (Gamma Ray, Helloween, Masterplan…toma ya!!!), Nobby Noberg a las cuatro cuerdas y Tim Larsson al teclado. Toda esta mezcla de estilos y personalidades dan como resultado un Lp que va desde el Rock más melódico, casi Aoriano, hasta encontrar ciertos coqueteos con la vertiente más moderna y sucia del género… ¿es posible, qué incluso nos deleitemos con algún que otro ramalazo gótico en esos teclados? Será el oyente quien, al final, lo disfrute y lo condene, como siempre.

Composiciones a cargo de Joacim Cans (Hammerfall) que visto lo visto es mucho mejor compositor que vocalista, pero es mi opinión. Dani Flores (The Murder Of My Sweet), genial en su grupo o Thomas Vickstrom (Candlemass) además de otros…

Bueno, dejemos la cháchara y veamos qué tal ha resultado el Cd, que es lo único que en realidad importa:

Comienza con “Angels crying”. Tema arrollador y pegadizo para comenzar, como tiene que ser. Alguien me ha dicho que tiene cierto toque Erika. Escuchamos a Issa realizando toda una declaración de intenciones. Suena poderosa, y también dulce…uuummm. No pinta nada mal la cosa, nada mal…Decido que será uno de mis favoritos, punto.

Le sigue “I`m alive”, tremendo medio tiempo de corte clásico, nostálgico, desgarrador e igualmente pegadizo que el anterior.

“Give me a sign”, baladita con claros aires de la pradera americana, aunque tamizados por el soplo glacial de la escuela europea que no hace sino engrandecer el resultado de esta canción.

“River of love” es para mí,  el mejor tema del disco. Un sutil riff de guitarra nos introduce en el momento más inspirado de todo el disco. HARDROCK MELÓDICO, con mayúsculas. Líneas de teclado y guitarras acompañando majestuosamente a un estribillo de los de toda la vida que sabe a gloria en estos tiempos, y acabas de escuchar la canción preguntándote: ¿quien cojones necesita más?

“What can I do”, abogando por un respiro después de un comienzo más bien “movidito”. Aquí, escuchamos a una Issa más oscura, melancólica, buenos registros los de la Noruega. El teclado pasa a un primer plano hasta que las guitarras reclaman su lugar en el estribillo.

Viene ahora “Closer”, tema de anuncio, y quizás el más “americano” de todos. ¿Quizás pensando en saltar el charco, Issa? De cualquier forma, la calidad compositiva de estos tres minutos y pico están fuera de toda duda.

“Unbelievable” ocupa su lugar con una cadencia melancólica, con clase y elegancia. Una balada clásica con registros corales en su final. Aunque a mí las baladas clásicas, hoy por hoy, están todas escritas… pero repito, la clase es omnipresente y se deja escuchar dignamente.

Con “How will I know” volvemos de lleno a un Hardrock de muchos quilates,  y es que cuando se cuenta con la experiencia y la calidad de artistas como los intervinientes en este trabajo, el resultado, no por esperado, deja de ser simplemente GENIAL. La canción nos deleita de nuevo con un estribillo lleno de clase y melodía, con una Issa pletórica alcanzando registros que ya quisiera yo para la ducha, jajaja.

El subidón continúa con la majestuosa “As I live and breathe”, temazo que nada tiene que envidiar al de otras divas del metal escandinavo.

Una Harley arrancando da paso a los teclados más góticos del disco. “Flying high” es un tema de carretera, con un bajo llevando a la línea vocal por el camino correcto. Más Hardrock, sí!!!

Con “It´s not me” volvemos a realizar la última parada de este viaje. Tema lento, pausado, quizás más de la cuenta. Vuelvo a imaginarme a Issa con vaqueros y sombrero tejano… no sé yo…

Y, para el final,  “Fallen angel”. Creo que tiene un parecido más que notable al tema que abre el disco, quizás no tan pegadizo, aunque no me ha dejado indiferente. No está nada mal acabar el cd de esta manera, si bien habría optado por How Will I Know o As I Live And Breathe, pero claro, es mi opinión.

Mi conclusión es que, en definitiva, se trata de un disco muy recomendable, melódico, con una categoría innegable, que se deja escuchar con asombrosa facilidad. Nada de matices que vas descubriendo a la trigésimo cuarta escucha (uuuuffffff). Sólo HARD-ROCK, y volviendo a lo que antes os comentaba, ¿qué seguidor de este Todopoderoso e imperecedero estilo musical necesita más?

Julián Miera Durán.