El Brindador: “Weird Stories” (Grabaciones en el Mar, 2011)

Por Armando Marín.

Parece ser que el campo en el que se citan el paisajismo folk, un sentido melódico pop sin estructuras regladas y el gusto por arreglos acústicos imaginativos, sigue siendo uno de los más fértiles de la actualidad. Desde su refugio hogareño zaragozano Eric Cihigoyenetche, un francés de impronunciable apellido procedente de la escena burdigalense (People on Holiday, Dollars, No Hay Banda), ha sido capaz de desarrollar como El Brindador esa noción de la música vulnerable, desde el intimismo y con un halo mágico, en torno a una dramática voz en perfecto diálogo con sus emociones, con protagonismo a unas reminiscentes melodías surgidas de la figura de aquel crooner más melancólico, y composiciones que proponen un misticismo de distancias cortas.

Weird Stories” plantea una colorista continuidad de aquel inspirado y austero EP homónimo, que tan buenas sensaciones suscitó como carta de presentación, desde un pop de autor en clave acústico, con coquetos y elegantes arreglos que evocan otras épocas bajo una atmósfera sugerente y enigmática. Hablamos de siete canciones misteriosas y llenas de pequeñas sorpresas con aromas a americana y aires fronterizos ‘The Things You’ll Never Know’. Monólogos nublados y giros ensoñadores ‘The Trick’, en las que la marea iluminada ‘Casual Day’, con ecos del omnipresente Nick Drake ‘Forks & Knives’, de repente se retira y descubre viñetas melodramáticas de imaginario tabernero ‘Jerks Around Midnight’.

Bien arropado por Cristian Barros a los teclados y Pablo Jiménez a las percusiones (ambos miembros de la estimulante propuesta zaragozana Picore), Eric conforma uno de los secretos mejor guardados de la capital maña, confesable en aquellos tormentosos, anaranjados y húmedos atardeceres que dan la bienvenida a la nostalgia otoñal ‘Song From Another Time’.

Especial mención merece la portada elegida para este trabajo, una obra del artista sevillano Jabi Machado titulada ‘Les trois planètes’, con cuyo realismo vivaracho y exagerado hace de alguna manera más sugerentes y apetecibles si cabe, las canciones de El Brindador. Ojala siga por esta vía en sucesivas propuestas, incluso animándose a cantar en francés si la ocasión lo merece.